Hola, Invitado (Particular)
TU CARRITO   TOTAL: 0,00 €
Carrito
Sección actual: INICIO

REVISTA DIGITAL PRODUCTOS KARMA

 
SABER MÁS - Enigmas y Misterios
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
VAMPIROS: LOS «NO MUERTOS» ENTRE NOSOTROS
Si no crees en ellos, no tienes de qué preocuparte ¿Qué puede pasarte? Al fin y al cabo, un «no muerto» sólo es algo así como un espectro que puede adoptar forma humana y que, para aumentar su vitalidad y mantener su estado, precisa de sangre...
Ver índice de Esta Sala
Ver índice general de SABER MÁS -
NO TODOS SON IGUALES
La gran ventaja de los vampiros es que nadie cree en ellos, ni tan siquiera los dentistas. Sin embargo, la mitología nos dice que existen varias tipologías. De entrada, y salvo que ya corra por tu «no cuerpo» la sangre de quienes un día acariciaste con la punta de tus colmillos, tú puedes ser un vampiro involuntario. ¿Recuerdas el escalofrío que has sentido en el cuello cuando comenzaste a leer? ¿Quizá has notado una suave punzada? La víctima de un vampiro, así como sus hijos, termina por necesitar sangre, el aliento de la vida.

Siempre según la leyenda que nadie acepta, un segundo grupo de vampiros es el formado por aquellos humanos que un día murieron en extrañas circunstancias, o de forma prematura, con el alma cargada de rencores, deseos de venganza y odio hacia los vivos que dejaron atrás. Se les denomina «vampiros casuales». ¿Sabes de algún familiar o amigo que muriera en dichas circunstancias? ¿Su recuerdo te está viniendo a la mente en los últimos tiempos?
SU PRESENCIA SE EXTIENDE
La historia vampírica va más allá de las fronteras europeas. Los mesopotámicos temían a los Utuhu y a los Maskin, extrañas criaturas nocturnas dotadas de alas membranosas que causaban el mal. En Asia Menor, dichos seres y otros parecidos, era conocidos como Lilitu y se alimentaban con la sangre de los recién nacidos.

Quizá todas estas criaturas no eran sino pequeños demonios vampíricos vinculados con dioses sanguinarios asiáticos, como por ejemplo el popular Baal, quien exigía que se le rindiese culto con la sangre de los animales o los humanos, o la no menos conocida diosa Kali de la India, cuyo culto y rituales sangrientos siguen vigentes en la actualidad.

Si cambiamos de latitudes la cosa no mejora mucho. En Egipto eran muy temidas las diosas con imagen de loba y dotadas de afilados colmillos que siempre estaban sedientas de sangre. Sus nombres, «Srun» y «Apop», no debían ser pronunciados si no era bajo control, puesto que podían personarse en el lugar donde se las había mencionado o, en su defecto, podían hacerlo aquellos que las vigilaban: extrañas criaturas vampíricas -algunas con forma humana- con poderosos colmillos y, naturalmente, ávidas de sangre.

LA SANGRE TIENE EL PODER
El ser humano nunca ha sido ajeno a la existencia de la sangre y  al poder que representa. Desde tiempos inmemoriales, la ha buscado y derramado para saborearla en pequeños sorbos sabiendo que con ella ingería la vida, la fuerza y el espíritu del animal cazado, o del enemigo derribado. Quizá buena parte de los mitos vampíricos procedan de las costumbres de nuestros antepasados.

Según la antropóloga Irene Torres, «muchas culturas primitivas creían que comer la carne, concretamente el corazón, los ojos o incluso las manos, y beber la sangre de los jefes guerreros de otras tribus, era una forma de adquirir la sabiduría, fuerza y poder del muerto.» Estas costumbres pueden entenderse como una primigenia forma de vampirismo ritual. El problema es que, casi en paralelo, nacen las creencias que aluden al regreso, desde el otro lado, de aquellos que han sido sacrificados. Según Irene Torres, «los seres de ultratumba vuelven a reclamar, con la vida de los demás, la sangre que les fue robada y el alma que perdieron con ella.» 

Para el upirólogo (investigador del vampirismo) Edgar Hoffman, el vampirismo también pudo cimentarse en la creencia de que los muertos volvían de la otra vida porque habían irrumpido en ella por error: «Un suicidio, un asesinato, una muerte tras una larga agonía en la que el enfermo se aferró terriblemente a la vida... Aquellos casos en los que la muerte no es natural permite que los vivos interpreten lo anómalo como un intento de regresar.» Y claro, no hay vida sin sangre.

Creencias como las citadas ayudaron a la proliferación de otras   -más macabras, si cabe- y permitieron que el mito del vampiro llegara hasta los siglo XIX, donde sería alimentado con la literatura, y XX, cuando el vampirismo tomó cuerpo en el cine y la televisión.
UNA VIEJA HISTORIA
Ni los vampiros nacieron con Drácula, ni la historia de sus andaduras es tan nueva como pueda parecer. No lo dudes, los vampiros -la creencia en ellos, claro- están con nosotros desde hace siglos.

En la Edad Media, el mito del vampiro, que ya aparece en mitologías clásicas como la griega o la romana, cobró mucha fuerza. En aquella época, la lista de candidatos a vampiro era bastante extensa. Estaba compuesta por curanderos y nigromantes y, en general, por todos aquellos brujos o magos que utilizaban los sacrificios de sangre para realizar sus preparados curativos o mágicos. Por otro lado, se afirmaba que, tras morir, una persona embrujada podía acabar siendo un vampiro. La Iglesia aprovechó esta creencia para lanzar el bulo de que también los excomulgados, o aquellos que habían sido maldecidos por sus padres y estaban en pecado, podían correr la misma suerte.

Sin duda, más que en ningún otro lugar, el mito se expandió con aterradora intensidad en las zonas rurales de Europa oriental, donde enfermedades desconocidas e incurables en aquel tiempo, como la esquizofrenia, el porfirismo o la catalepsia, se vincularon de inmediato con los «no muertos».
La gran ventaja de los vampiros reside en que nadie cree en ellos. Sin embargo, muchos de protegen de su presencia. ¿Pura superstición?
»
»
El vampirismo es un fenómeno que muchas veces se ha asociado a las creencias mitológicas y supersticiosas, pero todo parece indicar que hay algo más tras él.
EN TORNO A LA SANGRE
Hematofagia:
Cuando se registra en el mundo animal, como sucede con las garrapatas, mosquitos o vampiros, se trata de algo normal ya que se trata de una actividad alimenticia.
Hematofilia: Se basa en la hematofagia, pero cuando se da en el ser humano se convierte en una conducta patológica. El asunto se agrava cuando el objetivo es ingerir sangre, propia o ajena, mediante acciones rituales.
Hematofobia: Profunda aversión y temor a la sangre, tanto si se trata de la propia como de la ajena.
Hematodixia: Su existencia no ha sido comprobada médicamente. Se supone que es una dolencia padecida por los seres humanos que precisan consumir sangre para sobrevivir. No debe confundirse con la «anemia perniciosa» en la que el enfermo no puede absorber la vitamina B 12 por culpa de carencias sanguíneas producidas por la incorrecta maduración de sus glóbulos rojos.
Porfiria:
No es vampirismo. Es una enfermedad que produce una grave alteración dermatológica que se traduce en una extrema palidez en la coloración de la piel, circunstancia que propicia el aspecto cadavérico de quien la padece. Esta dolencia también origina la aparición de ampollas y casos de corrosión dérmica por exposición a los rayos solares.
Esta página web usa cookies

Este sitio web utiliza cookies y/o tecnologías similares que almacenan y recuperan información cuando navegas. En general, estas tecnologías pueden servir para finalidades muy diversas, como, por ejemplo, reconocerte como usuario, obtener información sobre tus hábitos de navegación, o personalizar la forma en que se muestra el contenido. Los usos concretos que hacemos de estas tecnologías se describen aquí: política de cookies

Funcionales
Siempre activo
Analíticas
Son aquellas que, tratadas por nosotros o por terceros, nos permiten cuantificar el número de usuarios y realizar la medición y análisis estadístico del uso de este sitio web. Para ello se analiza su navegación en nuestra página web con el fin de mejorar la oferta de productos o servicios que le ofrecemos.
Marketing
Son aquellas que, tratadas por nosotros o por terceros, nos permiten analizar sus hábitos de navegación en Internet para que podamos mostrarle publicidad relacionada con su perfil de navegación.