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AMMA UN ABRAZO DE IDA Y VUELTA
Estuvimos en Barcelona con Amma la mujer y maestra espiritual que lleva 30 años repartiendo abrazos y buenas vibraciones por todo el mundo.
(Por Emma In: texto y fotos)
Te propongo un reto: imagina la cifra 24 millones. Para que sea más concreto trata de ver con los ojos de tu mente una sucesión de 24.000.000 de palitos. Si te pierdes y te es más fácil, toma conciencia de lo que significa y haz palitos en una hoja hasta que te canses. Cuando hayas acabado cuéntalos y calcula cuantas hojas necesitarías rellenar para completar esta cantidad. Da vértigo ¿verdad? Ahora trata de asimilar que esos palitos no son palitos si no que son abrazos. Cierra los ojos e imagina 24.000.000 de abrazos, esa es la cantidad de personas que ha abrazado Amma los últimos treinta años, y creciendo.
Desde la India llega cada año a Barcelona una mujer, un alma grande o Mahatma, que está haciendo la revolución a base de abrazar a las personas.

En sus giras por Occidente Amma acoge entre sus brazos, en un estado de profunda compasión y serenidad, a miles de personas que esperan largas colas para fundirse con ella y con los valores que representa. Amma como arquetipo de una madre infinitamente bondadosa consuela con su afectividad, el desamparo del alma. Aunque su lucidez y capacidad la han erigido en consultora de primer orden en Instituciones de relevancia Mundial la potencia de Amma está en el valiente y primario gesto del abrazo.
Amma ofrece su cálido y balsámico abrazo sin restricciones a todo aquel que se lo pide.
Por primera vez un líder espiritual acoge en su pecho a los que vienen reclamándole ayuda. Lo hace como la mujer que es: sin reservas, ofreciendo el gesto más sencillo que una madre puede procurar a su hijo.

Traspasando culturas e idiomas, saltándose convenciones y barreras sociales Amma ofrece su cálido y balsámico abrazo sin restricciones a todo aquel que se lo pide. Miles de personas, de los más variados orígenes y circunstancias, se hermanan en los pabellones donde Amma les recibe. Sorprende ver la cantidad de niños que hay. Las edades basculan entre los pocos días y las muchas décadas. Los aspectos también son muy variopintos desde las indumentarias netamente orientales, generalmente blancas o de colores claros, a las señoras y señores más afines a la convención.
La espera es larga pero los servicios son abundantes eficazmente atendidos por los voluntarios. La organización se denota experiencia e interés. Esas horas que uno pasa esperando a ser atendido pueden ser la ocasión perfecta para repasar la propia vida, los propios valores para ver si todo encaja o qué es lo que falta. Con el transcurrir de las horas se incrementa el deseo y la conciencia sobre la trascendencia de ese acto en el que pedimos un abrazo para sentirnos distintos.

El ambiente que reina en los lugares de encuentro es animado, casi festivo. Impactan los numerosos puestecillos en los que se ofrecen multitud de objetos relacionados con Amma. La venta de productos y servicios que se ofrecen en el pabellón va destinada íntegramente a los proyectos de Amma en la India. En justa correspondencia el que pide un abrazo debe estar dispuesto a dar algo que para él no es tan valioso. Las aportaciones son voluntarias y sostienen un largo elenco de intervenciones que tratan de paliar la dramática situación de muchas personas del subcontinente asiático, aunque también en algún suburbio en EEUU. A las tradicionales actividades asistenciales y educativas (a través de hospitales, escuelas, universidades, formación de profesionales, dotación de pensiones, reparto de alimentos, etc.) que todos podemos imaginar hay que añadir otras muy particulares como son el entrenamiento para la meditación de soldados indios.
La revolucionaria labor de esta mujer atemporal está propiciando la disminución del índice de suicidios entre 80.000 miembros de las Fuerzas Armadas de la India. En ese fascinante país en el que se entremezclan las imágenes de espiritualidad ancestral y nuevas competencias tecnológicas, muchos campesinos no ven otra salida para su situación que el suicidio. Hasta todos ellos quiere llegar Amma con sus proyectos, financiados con las aportaciones de benefactores de aquí y de allá. Muchos de los que esperan o han esperado en el pabellón de la Mar Bella -más de 40.000 en tres días- comprenden que el abrazo de Amma es mucho más que el abrazo con una persona excepcional es el abrazo con aquello que puede salvar al Mundo.

Si quieres puedes intentar calcular cuanto te llevaría dibujar sobre el papel 40.000 palitos para asimilar parcialmente qué significa ésta cantidad, pero sería mejor que te preparases para experimentar tú mismo ese abrazo el próximo año y entender que ni las palabras ni los números dan cuenta de ciertas emociones.
Amma ya ha repartido, por todo el mundo más de 24.000.000 abrazos  en 30 años.

Amma estuvo en Barcelona repartiendo más de 40.000 abrazos en tres días.