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ENTREVISTA A LAURENCE GÉRARD
Por Emmain

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Laurence Gérard es una mujer guapa y enérgica que va mostrando su calidez a medida que se la va tratando. Su actitud primera es de absoluta profesionalidad y rigor. Hace ya años que esta doctora en quiropráctica francesa alivia y soluciona los desajustes de no pocos barceloneses que no se resignan a vivir con dolor.

 

¿Dirías que los doctores en quiropráctica sois los “reyes de la columna vertebral”?
Los quiroprácticos no son los reyes, pero sí fueron los primeros en ver, ya en el siglo XIX,  la importancia que tiene la conexión entre el sistema nervioso central (cerebro) y el sistema neurológico periférico (médula y nervios periféricos). La función de la columna vertebral es proteger la médula. Si una vertebra se desplaza puede provocar el pinzamiento de un nervio. Cada músculo, órgano o glándula del cuerpo está relacionado con un nervio, no merece la pena decir que un pinzamiento tendrá más de una consecuencia. El primer caso de quiropráctica fue descubierto en 1893 por D.D. Palmer, cuando el señor Lillard, que había perdido la audición debido a un accidente, la recuperó después de un ajuste de una vertebra cervical. Fue a partir de este caso que se empezó a estudiar, desarrollar y poner en práctica protocolos y técnicas de quiropráctica y escuelas que permitieron ya en 1950 ser reconocidos como profesión de asistencia primaria en los Estados Unidos.


Dinos de un modo claro y breve qué es la quiropráctica.
La quiropráctica es una ciencia, un arte y una filosofía. Una ciencia porque se ocupa del sistema nervioso. Es un arte porque el ajuste vertebral requiere mucha precisión, impulso y dexteridad. Es comparable al arte de saber tocar el piano con armonía. Una filosofía porque la quiropráctica está basada en el principio de que las funciones vitales del ser humano son ejecutadas y dirigidas por una fuerza vital que se llama “inteligencia innata”. Mientras esta inteligencia es capaz de transmitir el impulso nervioso a todas las partes del cuerpo libre y sin obstrucción funcionamos normalmente y conservamos buena salud.  En otro orden de cosas querría señalar que es la tercera profesión sanitaria después de la medicina alopática o convencional y la odontología.


¿Todo el mundo puede beneficiarse de la quiropráctica? ¿Tiene efectos secundarios? No tiene efectos secundarios ya que no requiere agentes externos al cuerpo que podrían afectar negativamente el mecanismo del mismo. Al contrario utilizamos nuestras manos para estimular canales y puntos que permiten al organismo revaluar el estado del cuerpo.


Tú das una especial importancia a la información. ¿Crees que el público en general está bien informado sobre en qué consiste un tratamiento quiropráctico?  Somos libres y responsables de nuestra salud, pero eso está sujeto al conocimiento de cómo funcionamos. El público en general desconoce el funcionamiento de su cuerpo, no sabe reconocer las señales que el cuerpo envía cuando se encuentra mal y tampoco tiene la percepción de la fuerza interna y la inteligencia innata que tiene el cuerpo para adaptarse y, en general, hay un gran desconocimiento sobre las distintas disciplinas alternativas que existen para mejorar la salud (como es la quiropráctica).


¿Cuáles son los malentendidos más comunes que tienen las personas que se acercan a tu consulta cuando vienen a que les “arregles la espalda”? Que los tratamientos son dolorosos, que pueden quedarse paralíticos, que los quiroprácticos son unos charlatanes. Si estos malentendidos fueran ciertos, ¿cómo habría hecho la quiropráctica para seguir existiendo después de más de 100 años con la oposición sistemática de la medicina oficial que tiene un reconocimiento y poder indiscutibles?


imagenEn las primeras visitas y tras las distintas fases del tratamiento hacéis un análisis postural y un esquema de la columna. ¿Es la utilización de herramientas gráficas específicas para valorar la columna uno de los puntos fuertes de la quiropráctica?
La evaluación del estado de la columna vertebral utiliza varias herramientas: evaluación neurológica y ortopédica (normalmente ya realizado por los traumatólogos), evaluación de la postura con un programa informático que permite entender la biomecánica del cuerpo y los desequilibrios del aparato esqueleto-muscular, una termografía que permite evaluar el estado de inflamación del sistema nervioso periférico, un estudio de las radiografías, escáner y resonancia magnética. Para terminar una evaluación manual (mediante palpación estática y dinámica). Estas herramientas nos permiten establecer un diagnóstico para evaluar si el paciente puede ser ayudado con la quiropráctica. 


¿En qué tanto por ciento de la recuperación del bienestar interviene el quiropráctico y en qué el paciente? La misión del quiropráctico es asegurar la conexión correcta entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico. Detectar y corregir los cortocircuitos que puedan existir. Un quiropráctico es como un técnico informático, su función consiste en asegurarse de que hay una buena conexión entre el disco duro y el software. La responsabilidad del paciente es cuidar su ordenador, asegurarse de su buen mantenimiento. ¿Qué significa? Conocer su propio cuerpo para reconocer lo que le va bien y lo que no le va bien. Esto incluye el tipo de alimentación, de deporte, de posturas corporales y de las relaciones humanas que mantiene en todos los niveles.  

¿Qué características tiene que tener un quiropráctico para ser un buen profesional? ¿Características físicas, de formación continua, años de experiencia, serenidad mental? Un buen quiropráctico es alguien que dedica su vida a mejorar la salud de sus semejantes y en consecuencia a ayudarles a conducir una vida mejor. Un buen quiropráctico es alguien que durante toda su vida profesional busca mejorar sus técnicas para obtener mejores resultados. Un buen quiropráctico es alguien que con su recorrido personal llega a ser el vivo ejemplo de lo que cree, que es coherente con lo que enseña.  

¿Qué tiene que hacer una persona que realmente quiera dejar atrás su dolor, sus molestias, las limitaciones de una mala postura y todo ello sin cirugía?  El cuerpo humano nunca es perfecto: molestias y desarreglos forman parte de la vida del ser humano. Igual que existen el bien y el mal, existen el sufrimiento y el placer. Es la actitud  hacia el sufrimiento y el placer lo que hace toda la diferencia. Es decir: el ser humano tiene la elección de escuchar y respetar su cuerpo o de ignorarlo. En los dos casos hay que asumir las consecuencias: cuando llega la crisis no queda más remedio que ponerse en las manos de otra persona. Tenemos que cambiar la creencia de que la genética es un factor muy determinante en enfermedades tales como el cáncer: falso. El profesor Khayat, jefe del servicio de cancerología del hospital la Pitíe-Salpêtrier de París, sostiene en su último libro que solo el 5% de los cánceres entran en esta rúbrica de la genética. No enfermamos, el cuerpo pasa por un malestar crónico durante un tiempo determinado antes que una “pieza” falle.

¿Qué tiene que ver la alimentación con la columna? La alimentación es el combustible del cuerpo. Es lo que permite a nuestras células recibir todos los elementos necesarios  (minerales, vitaminas, aminoácidos, encimas, etc.) para que se dupliquen y se reproduzcan correctamente. Cuanto más pobre sea la alimentación, más defectuoso será el funcionamiento de nuestras células (si tu motor de coche necesita sin plomo y le pones Diesel, ¿qué pasará?). En sus últimas investigaciones el profesor Khayat dice que en la actualidad la alimentación representa el 20% de los casos de cáncer.

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  “Lo que deteriora la salud física es muy a menudo la falta de respeto hacia uno mismo”
Laurence Gérard

¿Qué hábitos de salud recomiendas y cuáles desterrarías?
Nuestros ancestros y nuestra cultura a través de los siglos nos han enseñado el placer de cocinar platos hechos con alimentos frescos del mercado, eligiendo calidad, y a comer en horas determinadas. Tenemos que utilizar nuestro sentido común y respetar el conocimiento ancestral. Es verdad que ahora tenemos un mejor conocimiento del cuerpo humano, de su modo de funcionar y de su química. No todo el mundo funciona igual, hay que tener en cuenta las anomalías genéticas, los grupos sanguíneos, la edad del paciente, su modo de vivir y otros factores que hace que debamos  adaptar la alimentación a lo que más nos convenga. Pongamos por ejemplo un gato, si algo no le va bien, no lo come. El ser humano ha perdido el instinto de lo que le conviene y buscará todas las excusas para comer lo que le apetece. Lo que deteriora la salud física es muy a menudo la falta de respeto hacia uno mismo. Todas las adicciones vienen motivadas por esto. La autodestrucción, la mala imagen de uno mismo llevado por la ignorancia y la educación que hemos recibido, añadida a la repetición de malas costumbres, resultará en una salud deficiente o deteriorada.

Permíteme hacerte una pregunta personal. Habitualmente los terapeutas han elegido su profesión por una experiencia familiar o personal que les ha marcado significativamente. ¿Es tu caso? ¿Tienes antecedentes familiares de personas dedicadas a curar?
Elegí mi profesión por casualidad. Después de haber tenido una infancia y adolescencia difíciles, mi manera de sobrevivir fue a base de estudiar mucho y practicar deportes violentos. Sufrí muchas caídas con lesiones. A los 25 años era ejecutiva en IBM en París, tenía grandes dolores de cabeza, columna y una escoliosis. Cada día tomaba medicamentos para calmar el dolor. Consulte la medicina clásica, la homeopatía, la acupuntura, curanderos... Nada me ayudaba hasta que encontré la quiropráctica y en 3 meses todas mis dolencias desaparecieron. Desde esta época me trato cada mes por la  quiropráctica y vivo sin medicamentos. Desde entonces utilizo la medicina para controles generales y tomo medicamentos cuando hay una emergencia. imagen

¿Por qué apostaste por la quiropráctica, algo que exige tanto tiempo de formación, esfuerzo y responsabilidad? Me casé a los 26 años con un quiropráctico y entonces entendí que la curación pasaba por la estimulación de nuestra inteligencia innata, que la salud viene del interior y no del exterior. ¡Atención! Creo en la medicina oficial, está aquí para salvarnos en las emergencias, cuando el cuerpo es incapaz de autorregularse, pierde el control y necesita el apoyo de la química para reencontrar un equilibrio. A este equilibrio se le conoce como la  “homeostasis”.  Cuando el cuerpo pierde el control las infecciones virales, bacterianas y otras invaden el cuerpo debilitado y no hay más remedio que ayudarlo con la medicina clásica.
Elegí la carrera de quiropráctica porque era una carrera profesional reconocida en el mundo de la salud y quería obtener un diploma de doctor para tener un reconocimiento serio para poder hablar y ocuparme de la salud de los demás. Para ello me fui a los Estados Unidos en los años 80.

Estudiaste en EEUU. ¿Qué recuerdas de aquellos años de estudio? Los años 80 en los EEUU fueron muy agradables The way of life de los americanos estaba 20 años por delante del resto de Europa en general. En medicinas alternativas ya existían muchos centros de salud, con médicos especializados en varias disciplinas. Los mercados de productos Bio, como Veritas, existían ya hace 30 años en los Estados Unidos. Yo ya comía productos biológicos en la universidad. El nivel de conciencia era más alto allí que en Europa y eso me encantó. Me permito posicionarme como europea porque nosotros europeos tenemos una riqueza cultural que nos permite tener un cuadro de referencia sólido, que es lo que a ellos les falta. Aprendí muchísimo con ellos: el gusto y el reconocimiento del esfuerzo, ir más allá de los propios límites, hacer lo mejor que puedes con lo que tienes y sobre todo: jamás despreciarse.

Eres francesa pero hace tiempo que resides en Barcelona. ¿Qué te trajo a la ciudad condal y qué hace que permanezcas en ella? Vine a España por casualidad. Estuve  trabajando en Italia entre 1990 y 1993. Quería abrir mi propia consulta, pero la situación política italiana era complicada y España se encontraba en plena expansión económica en comparación al resto de Europa. Sentí la necesidad de contribuir al desarrollo de la medicina alternativa en España. Elegí Barcelona porqué es una ciudad bellísima, por su ubicación, el mar, la proximidad con las montañas, su clima, su gente abierta  internacionalmente y por la facilidad de conexión con el resto de Europa para poder asistir fácilmente a los seminarios internacionales.

 

 

 
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