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ENTREVISTA A TOMÁS NAVARRO
Por Emmain

 

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Tomás Navarro es psicológo, es un hombre coherente que sabe respetar su tiempo y sus compromisos. Fiel a la palabra dada. Reservado en lo personal. Generoso en la divulgación de sus hallazgos, respecto a las caídas como oportunidades y a la belleza de lo que nos conforma aunque no todo haya sido un camino de rosas. Su libro Kintsukuroi: el arte de curar heridas emocionales, ha de incorporarse a la lista de las lecturas moralmente obligatorias.

 

 

¿Qué fue primero: tu intuición sobre la reparación o el hallazgo del Kintsukuroi?
‘‘Me han roto el corazón’’… ‘‘Se me ha roto la vida’’… ‘‘Todos mis sueños están rotos’’… Muchos clientes se dirigen a mí con este tipo de frases. A partir de aquí el concepto de reparación viene rodado. Me gusta dar visibilidad, pedagogía y comprensión a los diferentes conceptos, más o menos complejos, de la psicología más científica. Por otro lado, tengo un familiar que es ceramista, por lo que el mundo de la cerámica me resulta cercano… Finalmente, di con el concepto de Kintsukuroi, por lo que todo cobró sentido y dio como resultado un concepto que ilustraba un método para trabajar y desarrollar la resiliencia.

 

 

Es un concepto revolucionario y a la vez lleno de sentido. Explica qué es, por favor.
Muchas personas suelen renunciar a vivir intensamente por miedo a romperse y resultar heridos, pero en realidad tenemos un impulso de reparación que nos permite superar muchas circunstancias, aprender de lo ocurrido y salir airosos del problema vivido, con el resultado de que nos sentimos más fuertes, bellos y capaces.
La inevitable adversidad es una auténtica escuela de vida, que nos permite conectar con nosotros mismos y despertar capacidades que no sabíamos que teníamos. Kintsukuroi es el mejor ejemplo de este proceso de resiliencia. No te avergüences de lo vivido, ya que si de ello eres capaz de aprender, tus cicatrices mostrarán tu sabiduría.

 

 

¿Propones sacar partido de las adversidades en lugar de negarlas u ocultarlas?
Ambas estrategias, tanto la de negación como la de ocultación, son estériles. No podemos pretender que la adversidad no existe o que no nos agraciará con una o varias visitas a lo largo de nuestra vida. Así que, si tenemos que coexistir con la adversidad, lo mejor que podemos hacer es utilizarla para aprender y fortalecernos. El tiempo por sí solo no cura nada, por lo que cuando negamos una adversidad lo único que estamos haciendo es posponerla y permitirle que se complique todavía más. Por poner un ejemplo muy sencillo, es lo mismo que ocurre con una caries: si le prestamos atención rápidamente quedará en un sencillo empaste, pero si pretendemos ignorarla, terminaremos por perder la pieza.

 

 

imagen¿Crees que aceptar la adversidad nos alejaría de los malos hábitos?
Si somos capaces de realizar un correcto análisis podremos cambiar y gestionar hábitos tóxicos. Una vez superada la adversidad, con cierta distancia, se hace necesario analizar qué ha pasado y por qué ha pasado. Algunas adversidades no tienen ninguna explicación, son simplemente accidentes o casualidades, pero muchas de ellas sí que tienen unos claros antecedentes que las explican. En el libro explico el caso de una persona que solía mirar el móvil al conducir, el de un fumador, un piloto de carreras, un alpinista… Lógicamente, en función de los hábitos de estas personas, que ocurriera una desgracia solo era cuestión de tiempo.

 

 

¿Qué factores influyen en que un mismo acontecimiento afecte de manera tan distinta a diferentes personas?
Los recursos disponibles y el estilo de afrontamiento, ambos trabajables mediante la educación. En mi primer libro, Fortaleza emocional, siento las bases para poder desarrollar la fortaleza emocional e incorporar estrategias y técnicas para ganar en seguridad y ‘performance’. En Kintsukuroi repaso algunas, las específicamente relacionadas con la resiliencia. Afortunadamente podemos aprender en cualquier momento de la vida y ése es el objetivo con el que escribo mis libros: proporcionar recursos a los lectores para poder afrontar y gestionar el día a día.

 

 

Tú cambiaste de domicilio y vives actualmente en las montañas. ¿Por qué?
Por no dilatar un sueño… Siempre pensamos que al jubilarnos podíamos ir a vivir al Pirineo, pero un buen día, en la primavera del 2013, decidimos que no hacía falta esperar más. ¿Por qué esperar? La vida es incierta y el horizonte que nos promete suele ser inestable, así que decidimos no posponer algo que nos apetecía. Soñamos que podíamos vivir entre montañas y al despertar transformamos ese sueño en un objetivo y diseñamos un plan de trabajo. En un mes teníamos todas las gestiones hechas, y en cuanto acabó el colegio nos mudamos con la intención de estar un año para probar qué tal iba… De esa acertada decisión ya hace cuatro años.

 

 

¿Sería una opción que recomendarías a todo el mundo?
La de no posponer los sueños sí. Afortunadamente no tenemos raíces, por lo que no tiene ningún sentido que estemos atrapados en un lugar en el que no nos apetece estar. Por otro lado, la vida es una sucesión de etapas y si estás percibiendo que se está acabando una etapa o que te está apeteciendo iniciar otra nueva, en vez de negarlo, mi mejor consejo es que le prestes atención y realices los cambios que necesitas.
Precisamente ahora estamos trabajando en nuestro nuevo proyecto: World Wide Motorhome Schooling. En dos años empezaremos una nueva vida nómada durante unos años viajando por el mundo en una casa móvil. No es que estemos mal en el Pirineo, ni mucho menos, pero el cuerpo nos pide conocer más lugares, nuevas experiencias y mostrarle el mundo a nuestra hija. Es un proyecto ambicioso, que requerirá de mucho trabajo y planificación, pero al que no por ello debemos renunciar.

 

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‘‘La inevitable adversidad es una auténtica escuela de vida si sabes aprender de tus errores y desarrollas tu propio potencial reparado’’’’

 

Hay varios conceptos muy sugerentes en tu obra, el primero es el de la recomposición... de la vida, de la alegría, el amor, la ilusión, la autoestima…
La vida es un renacer continuo, una regeneración constante. Cada noche nos regeneramos para poder despertar vivos; de la misma manera, con lo vivido y sufrido, podemos recomponernos de la adversidad. Ni el amor, ni la alegría ni nada de lo que comentas en tu pregunta es eterno; de nuevo el concepto de ciclo aparece en nuestra vida, así que la buena noticia es que tenemos ese impulso de reparación o de recomposición que nos permite exponernos al sufrimiento sin miedo gracias a nuestra capacidad para superarlo y aprender de ello.

 

 

 

Otra propuesta original es la de embellecer las cicatrices…
Cuando miramos la cicatriz no podemos ver el sufrimiento, ya que ese recuerdo es parcial y nacido de una concepción poco constructiva de lo vivido. Cada cicatriz física y emocional nos recuerda que hemos superado un problema, por lo que al mirarla debemos ver nuestra propia fortaleza y experiencia, pero para poder verlo necesitamos realizar un proceso consciente de redefinición, es decir, de embellecimiento de las mismas. Redefine lo vivido con la experiencia que ahora tienes, con la sabiduría que has acumulado.

 

 

¿Cuál es el peor enemigo de la fortaleza interior?
La falta de ejercicio. Cuando uno no entrena se debilita; de la misma manera la fortaleza emocional se debilita cuando no le damos la oportunidad de ponerla a prueba. Cuando renunciamos a hacer algo por miedo o inseguridad, nuestra fortaleza interior se viene abajo, se debilita y entra en un estado de letargia, de yo no podré, no sabré, etc.

 

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¿Cuánto tiempo puede pasar desde el shock inicial a empezar a poner en marcha el proceso de recomposición?
Aunque cada persona tiene su propio ritmo, sabemos que un proceso de duelo suele durar entre 6 y 18 meses. Pero lo más importante es que hemos de tener claro que ese proceso de duelo no se activará hasta que no se haya empezado a gestionar la adversidad. Me explico: si tienes una pareja maltratadora, mientras sigues con ella, ese sufrimiento no cuenta como proceso de recomposición; solo cuando se ha conseguido salir de su círculo de influencia y se han empezado a dar pasos para gestionar lo vivido se pone en marcha el reloj. A veces confundimos el sufrimiento con la sanación, pero no es así…

 

 

¿Hay hábitos y prácticas que nos permiten estar más preparados contra los embates de la vida?Ciertamente. Retomo el concepto de entrenamiento que antes hemos comentado. Cada día tenemos mil pequeñas frustraciones, problemas o adversidades que gestionar. Si en vez de ignorarlos o distraernos los atendemos, estaremos entrenando nuestra fortaleza emocional. Es más, el verdadero problema es la suma de pequeños problemas que no gestionamos, la acumulación de pequeñas frustraciones y el efecto aditivo de pequeñas adversidades.

 

 

Dinos tres títulos de libros que te han marcado, por favor.
Todos y cada uno de los libros que he leído han dejado algún poso. Me resulta difícil centrarme en solo tres, de la misma manera que podría decirte que marcar, marcar… no creo que me haya marcado ninguno. Recuerdo con cariño El nombre de la rosa, de Umberto Eco, un libro rico en contenidos y matices. Otros libros que recuerdo con cariño son What the face reveals, de Paul Eckman, y Mentes creativas, de Howard Gardner

 

 

¿Cómo te definirías?
Mi primer impulso ha sido dirigirme a mi web y copiar los diez adjetivos con los que me defino en mi Bio, pero he pensado que no sería apropiado.
Soy una persona sensible y conectada a lo que pasa a mi alrededor, que disfruta de la actividad al aire libre, familiar y que lleva una vida sencilla. Trabajo con rigor y respeto hacia las personas que han depositado su confianza en mí, por lo que dedico gran parte de mi tiempo a leer y formarme.
En cualquier caso, si deseas profundizar, te invito a que te pasees por mi web www.tomasnavarro.es, donde podrás conocerme con más detalle.

 

 

imagen¿Qué proyectos tienes?
Ahora mismo estoy centrado en la promoción internacional de Kintsukuroi ya que ha sido traducido a varios idiomas, dándole forma a mi tercer libro y con el proyecto comentado anteriormente de Motorhome Schooling.

 

 

¿Qué consejo darías a los lectores de Karma?
Que vivan, que vivir es mucho más que sobrevivir, que enriquezcan su vida y que para hacerlo busquen el silencio en la playa, la montaña o un parque, acompañados de una libreta, y que empiecen a diseñar la vida que desean vivir.

 

 

Cuéntanos un caso que hayas trabajado y que haya fracasado y el porqué.
Pues ya llevo un buen rato pensando y no me viene ninguno a la mente. Quizás algo que pasa con cierta frecuencia es que algunas personas no siguen las pautas de trabajo, por lo que no se evoluciona. Es difícil de comprender el motivo por el que una persona que acude a un profesional voluntariamente no sigue las pautas de trabajo, pero es un fenómeno que ocurre en ocasiones. A veces, nos cuesta mucho romper la rutina y la vida que tenemos y preferimos el sufrimiento que ya conocemos a lo desconocido, a pesar de que sea bello y pleno…

 

 

Cuéntanos algún caso, patrón o anécdota que te apetezca compartir.
Hay algo muy simpático y que me encanta, que es cuando alguien se cruza media España, o vuela desde las Canarias o se ha cruzado media Europa para venir a verme y trae consigo algo de comida típica para compartirla durante alguna de las excursiones de las que disfrutamos mientras estamos realizando la sesión. Recuerdo con especial cariño el caso de una persona que vino desde Salamanca con un hornazo para compartirlo como desayuno.

 

 

 

 

 
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