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ENTREVISTA A MONTSE BRADFORD Parte I

Por Emmain

 

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Entrevista a MONTSE BRADFORD, escritora, conferenciante, experta en nutrición y en psicología transpersonal y vibracional.
‘‘La alimentación es como los cimientos de un edificio muy alto, lo que nos ayuda a soportar las tempestades que nos afectan en la vida.’’

 

 


Llego un poco más pronto de la hora fijada para la cita. La secretaria, muy amable, me ofrece agua para que me recupere de la impaciencia con la que he subido las escaleras. Faltan pocos minutos para conocer a una persona que admiro como autora desde hace tiempo y procuro disimular el nerviosismo mirando el panel de actividades. Son tantas que me sorprende que el día tenga para ella sólo 24 horas como para el resto de los mortales. La entrevista aparece puntual, me conduce a su despacho, un fantástico perfume me embriaga y nos regala a los lectores de Karma y a mí una hora que pasó como una exhalación. Está muy contenta con la reedición de uno de sus libros y parece que también con la vida.

 

 

 ¿Cómo se definiría a sí misma Montse Bradford?
Uf, esto nunca me lo han preguntado nunca antes… Una persona que desde su juventud empezó realmente a buscar esta parte de energía y vibración a distintos niveles: lo emocional, mental y lo físico o corporal.

 

 

¿Qué fue primero, la nutrición o la psicología transpersonal?
Empecé por la parte de alimentación; con 18 años me hice vegetariana y fui siguiendo. En realidad me hice crudivorista, pero vi que no me funcionaba, personalmente. Pasé a ser ovolácteo-vegetariana y al final me hice macrobiótica. Pero me di cuenta que no bastaba con trabajar sólo la alimentación, que iba a ser necesario trabajar los aspectos emocionales. Transcurrieron al menos diez años hasta que me metí en el tema de las energías, la sanaciones con las manos, lo que en inglés se llama Healing. Es que todo es energía. Me lleva a la búsqueda global, holística. Poco a poco fui haciendo psicología transpersonal, mi trabajo energético. Era como una llamada interior o alguien que me iba guiando por el camino, no eran pensamientos de lo que debía hacer o no, sino seguir una secuencia lógica de lo que sentía.

 

 

¿Qué es la psicología vibracional?
Yo trabajo la psicología transpersonal que trabaja el yo interior, la parte sabia, aunque tenga también una influencia vibracional. Lo que intento es trabajar todos los cuerpos: el físico, el emocional y el mental. Si cada uno de ellos persigue un objetivo diferente no se llega a ninguna parte, pero sin embargo si se alinean y unen fuerzas se llega a una situación mejor.

 

 

Lleva más de treinta años impartiendo clases sobre la alimentación. ¿Por qué es tan importante cuidarla?
En realidad más, llevo casi cuarenta. Y me dedico a la alimentación porque es la base, son los cimientos de un edificio muy alto, no es lo más importante pero si la base no está bien no funciona el resto. Son las raíces de un árbol muy frondoso. Como no tengamos un sótano sólido no podremos soportar las tempestades de la vida, no nos sostendremos ante las lecciones que debemos aprender en esta vida.

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¿Qué tiene que ver la alimentación con la energía?
No es lo mismo un vaso de agua que un vaso de güisqui. Con un vaso de güisqui ya te vas a zarandear, ya irás mareado por la calle, no podrás ni andar recta. Tenemos que ver la reacción de cómo el alimento nos afecta y cómo impacta en los distintos niveles de nuestro ser. Si queremos claridad tendremos que comer bien. La alimentación es un primer paso, no es el último ni por asomo pero es muy importante. Por ejemplo, si queremos trabajar la parte interior a través de la meditación, no podemos comer carne. La paz y la armonía no se alcanzan con un bistec en el estómago. Sé que van a cuestionar lo que digo, pero sólo pretendo que la gente lo pruebe; que no es porque lo diga yo, que tengan su propia experiencia. Cuando lo prueban ya no lo pueden cuestionar porque lo ven en ellos mismos, la parte racional siempre juzga. Si queremos un trabajo hacia el interior tenemos que empezar con la alimentación; no pasa nada, tenemos todo el tiempo del mundo, que nadie se sienta obligado o juzgado por ello pero no podemos comer bistecs hasta que nos demos cuenta de que no funciona. La proteína animal no ayuda.
Lo decían los clásicos; Hipócrates, Platón, todos decían ‘‘que el alimento sea nuestra medicina y que la medicina sea nuestro alimento’’; entonces todo tiene una reacción. Lo que desafortunadamente no estamos teniendo en cuenta es el nivel vibracional, estamos sólo valorando lo sensorial, pero no lo vibracional y energético. Lo que necesito es muy diferente a lo que deseo. La gente se mueve por el deseo, no por lo que necesita. Si tengo frío no debo tomarme una menta poleo porque la menta enfría, no sirve para calentar, por eso la toman en el Sáhara. Si tienes frío tómate tomillo, tenemos que recurrir al regaliz. Para el calor, menta, té verde o un zumo de frutas o una ensalada. No hemos llegado aún a eso a nivel global, estamos avanzando en este sentido, a Dios gracias, pero aún no estamos. A veces confundimos errores o despistes con las consecuencias lógicas de una mala alimentación o con hábitos como irse de copas la noche anterior. Aquí no hay nada de prohibiciones, está simplemente el conocimiento para que las personas puedan escoger. Si uno se quiere hinchar, que tome levadura artificial y bebidas carbonatadas; lo que como es la reacción que tendré.

»

‘‘El conocimiento energético nos dará libertad para escoger lo que nos pasa a nivel físico mental y emocional’’’

 

 

 

¿Qué tiene que ver con las emociones?
La alimentación tiene que ver con la energía, y eso no me lo he inventado yo. En la medicina china, hace ya 3.000 o 4.000 años tuvieron la sutileza y la capacidad de entender que cada órgano tienen tiene diferentes emociones y según se coma bien o mal estos órganos estarán en exceso o en deficiencia. Muchos huevos fritos generan ira, impaciencia y agresividad, pues el hígado estará bloqueado. Ellos hace milenios ya lo sabían; aquí parece que no nos hemos dado cuenta. Por ejemplo, si tengo deficiencia en los riñones tendré mucho miedo, haré abuso de elementos que me desmineralicen. Los alimentos tienen que ver con las emociones porque los órganos producen emociones. Los órganos nos permiten ver el equilibrio según si están sanos o enfermos. La alimentación tiene un efecto en los órganos que producen emociones. También nuestros pensamientos producen emociones. Las emociones vienen de la parte física y la vibracional, que sería el pensamiento. Las emociones no las compramos en el supermercado, las tenemos porque las hemos generado, vienen de los pensamientos o de las vibraciones.

 

 

Si uno tiene un patrón emocional determinado ligado a la alimentación, ¿qué tres pasos deberá dar para cambiarlo si eso es posible?
Primero hay valorar si estas emociones están en exceso o en carencia: una deficiencia de alegría, una persona que se lamenta, que se queja… o un exceso, una persona que chilla, que manifiesta cólera o impaciencia. Cuando sabemos esto podemos aplicar en un segundo momento alimentos que tienen que compensar. Las emociones de exceso las generan las grasas saturadas, las proteínas animales; el hígado saturado genera reacciones de exceso. Las carnes, la sal, los condimentos, los embutidos el jamón son alimentos de exceso. Los alimentos de deficiencia son los que desmineralizan, los generan un pH ácido. Son un grupo grandísimo, por ejemplo el alcohol, los vinagres (Módena, vino, manzana y arroz) los estimulantes, todos los azúcares los refinados y rápidos, bebidas azucaradas, el chocolate, bollería, pastelería, helados, los lácteos blandos (leche, yogurt..), exceso de fruta tropical. El exceso de crudo me genera una bajada y tengo emociones bajas. La segunda fase es quitar el problema de un lado u otro.
 El tercer paso es sentar las bases de una alimentación básica con energías equilibradas. Cereales, proteína vegetal, algo de pescado si la persona está deficiente, legumbres, semillas, algas. La dieta mediterránea de toda la vida que viene de campo. Con esto la persona podría cambiar sus emociones pero es un trabajo de mucho tiempo. Estamos hablando de unos dos años. Los apegos son cosas que no pueden desprenderse así como así, hay que trabajar, es un proceso de transformación que debe hacerse con cariño y sin imposiciones ni fanatismo. Los fanatismos no nos llevan a ningún lado; con tranquilidad y comprensión poco a poco vamos cambiando. El radicalismo nos lleva a volver en un par de meses a comer chocolate.imagen

 

 

Tienes unas pautas para solucionar el insomnio; eso demuestra que vas mucho, mucho más allá de una asesora nutricional al uso…
Estamos en un mundo dualista, de dos energías en el universo. Como puede ser con el día y la noche, hay dos energías: la energía centrífuga y la centrípeta, el yin y el yang. Todo es exceso o deficiencia, ésos son los dos polos. Hay un insomnio que hace que te despiertes después de haber conciliado el sueño y un insomnio que te impide empezar a dormir. El yang, que es energía centrípeta, es cuando nos despertamos entre las 2 y las 4 de la mañana, porque el hígado está bloqueado por exceso de proteína animal y de grasa y de cosas saladas; y el insomnio ying es energía centrífuga: es cuando no puedo conciliar el sueño porque tengo pensamientos recurrentes, miedo a perder el tren, pensamientos por falta de energía, cuando yo tengo miedo y me siento débil es cuando me preocupo, cuando me planteo si lo haré bien o mal. Tenemos que cambiar esto. Estos problemas vienen derivados no sólo de la mala alimentación, sino también de un ritmo de vida que hace que dediquemos muy poco tiempo a dormir, y eso nos pasa factura.

 

 

¿Qué es más necesario para comer bien: el dinero, el tiempo o el conocimiento?
Déjamelo pensar, porque yo valoro mucho el tiempo, pero me temo que es el conocimiento, porque comer verduras y legumbres no es muy caro. Con el conocimiento entenderemos qué tenemos que hacer en cada momento, nos da la libertad para escoger y así decidir para remediar el exceso o la carencia. Todos tenemos tiempo, pensamos que no lo tenemos porque no estamos en nuestro centro, cuando hay presencia y conciencia hay tiempo. Yo soy la primera que no tiene tiempo pero como le pasa a todo el mundo hay días que nos cunden y hay días que pasan inadvertidos porque estamos nebulosos. Podemos hacer cosas muy sencillas que no llevan tanto tiempo.

 

 

¿Qué ventajas tiene ponerse manos a la obra y abandonar lo cómodo, lo rápido, lo precocinado y el descuido?
Debemos entender el propósito de comer, que consiste en construir y generar un buen pH de la sangre. Es lo que nos va a nutrir y conseguir que todo el cuerpo genere salud. El pH ácido nos lleva a la enfermedad y el estrés; el pH ligeramente alcalino nos lleva al equilibrio. Es muy importante empezar a entender esto. Sustituyamos el ‘‘me gusta/ no me gusta’’ por el ‘‘lo necesito, lo voy a hacer’’. Especialmente las madres, ya debemos crear una buena estructura para los niños. Y también debemos querernos, ser la persona más importante de nuestra vida. Porque realmente no nos queremos lo suficiente, nos estamos siempre proyectando al exterior haciendo cosas exteriores, en cambio el origen de la vida nos demuestra que el propósito real de la vida es la observación interior, las emociones, cambiar la parte interior, creemos que no tenemos tiempo porque todo lo gastamos hacia fuera. Comemos, limpiamos, trabajamos, todo de cara hacia fuera, cuando podemos trabajar el interior, reconocer que somos seres de luz con un cuerpo físico que puede alcanzar la confianza, la seguridad y la felicidad interior. Muchas de nuestras actividades cotidianas podemos hacerlas con conciencia, lo cual no nos obliga a hacer gestos extremos como ponernos hábitos, raparnos la cabeza o aislarnos. Podemos hacer cosas cotidianas llenas de conciencia pero para ello hay que comer alimentos centrados. Si estoy tomando exceso de carne y grasa saturada o mucho alcohol o mucho azúcar estaré anclado en el pasado o miraré demasiado al futuro. Alcoholizado proyectas al futuro, prometes pero luego no lo cumples porque no lo recuerdas. El exceso de carne se vincula con estar aferrado al pasado. Los alimentos también tienen la capacidad de darnos el centro. El exceso de proteína animal da anquilosamiento, da rigidez, podemos verlo en los ancianos de los países en los que hay un consumo de grasas animales.
Los países occidentales y carnívoros son inflexibles, rígidos con artrosis; los habitantes de la parte oriental hasta ahora podían hacer Tai Chi temprano porque eran flexibles, pero ahora comen de todo.

 

 


 

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