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ENTREVISTA A MONTSE BRADFORD Parte II

Por Emmain

 

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Entrevista a MONTSE BRADFORD, escritora, conferenciante, experta en nutrición y en psicología transpersonal y vibracional.
‘‘Tenemos cuerpo emocional, con alimentos que necesitamos cocinaremos platos que deseamos.’’

 

 


¿Qué opinas respecto del consumo de carne?
Mi opinión personal y modesta es que, aunque cada uno que haga lo que quiera, para mí no se necesita en ningún momento de la vida del ser humano. Es un tóxico que nos lleva a un pH ácido, la putrefacción de la flora intestinal y realmente nuestro cuerpo no lo necesita porque no es un cuerpo carnívoro. Sólo tenemos cuatro caninos, la longitud de nuestro intestino tampoco corresponde con la de un carnívoro. Nuestro mecanismo, nuestra maquinaria está hecha para ser vegetariano total, cuando introducimos mucha carne tenemos muchos problemas porque invita a incluir el consumo de azúcar y de otras cosas. Nuestro pasado es vegetariano, tradicionalmente el consumo de carne era muy, muy puntual, en festividades muy señaladas. Hoy si nos descuidamos se come cinco veces al día. Sólo en el polo norte tiene sentido, porque allí no hay alternativa, hasta yo comería carne. Pero es el único caso. En mi libro, ahora actualizado, ‘‘La alimentación energética’’, tengo una listado de personajes famosos tanto de la antigüedad como contemporáneos que han sido y son vegetarianos.
No hay conocimiento suficiente para conseguir que los vegetales nos provean de la energía suficiente que nos nutra y nos alimente. Y sólo es saberlo hacer, no se necesita carne, hay que estudiar un poquito, se necesita el conocimiento y el cuidado que por ejemplo ofrezco en mis libros, o en las charlas o los cursos. Yo no comparto la opinión de aquéllos que creen imprescindible la carne por razones nutricionales, pero es que además estamos cargándonos el planeta, no estamos siendo sostenibles. La selva está amenazada por la soja transgénica y se necesitan 15.000 litros de agua para conseguir un kilo de carne. Es insostenible y poco eficiente. Hay que tratar de acabar con ese fenómeno que hace que un 70% de la población mundial sufra carencias mientras un 30% es víctima de los excesos del consumo de carne. Hay que cambiar e ir a la sostenibilidad; el planeta puede durar muchos años más si hacemos un cambio radical ahora. No hay prórrogas, debemos pasar de la proteína animal al respeto del planeta tierra; si dejamos la carne todo el mundo podría comer. Y creo que todos los seres podrían comer y beber, es su derecho. La vaca no come bistecs de carne y no tiene deficiencia de B12; es un ejemplo de que no es necesario el consumo de carne, aunque no se puede obviar que en el pasto haya algunos organismos animales de pequeño tamaño.

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‘‘El ser humano está hambriento de dulzor, y el factor más importante para generar dulzor es tiempo. ’’

 

¿Y de lácteos?
Con los lácteos pasa un poco lo mismo que con lo de la carne. Es algo que nos redunda, incluso es más evidente el contraste entre culturas. Volvemos al contraste entre orientales y occidentales. Las que no han tomado lácteos son culturas florecientes, de ellos importamos terapias de probada eficacia: la meditación, el tai chi, el Chi kung, etc… ¿por qué han sido ellos? Porque el consumo de carne no permite la mirada interior, la reflexión que nos permite la conexión con nuestro interior. El único lácteo esencial es el del neonato que corresponde a su especie. Sabemos que a los 4 años la leche no podemos digerirla bien pues hemos dejado de desarrollar las enzimas que la sintetizarían. Todos somos intolerantes a la lactosa, no podemos digerirla. Somos la única especie de mamífero que se apropia de la leche destinada a los pequeños de otra especie, no hay consumo de lácteos entre especies. Y no es apta para adultos. Lo que se dice de la descalcificación tras la menopausia y la exigencia del consumo de calcio tiene su respuesta en una pregunta: ¿cómo es que la vecina mayor que ha tomado toda su vida leche y yogures tiene osteoporosis? La osteoporosis tendría que ser patrimonio de los vegetarianos que no toman lácteos y no es así. No es como lo cuentan. No funciona, no tienen sentido los lácteos, tienen un componente emocional muy fuerte. Es de las cosas más difíciles de poder quitar. Es el hábito. Pero poco a poco se puede sustituir por leche vegetal, no de legumbres ni leche de soja, son indigestas. La leche de cereales y de semillas sin azúcar sí es muy buena. Yo no comeré soja como legumbre porque éste no es un país de soja, es un país de garbanzos y de judías. No hace falta, aunque haya un boom con la soja.

 

 

¿Y de los alimentos transgénicos?
Debemos huir de los transgénicos lo más que podamos. Vigilar lo que lo envuelve, el paquete. Debemos conocer el origen de los alimentos a granel, los cereales y las legumbres. No puedo aprobar lo transgénico. Es muy importante que lo que vaya del campo a nuestro estómago no haya pasado por ningún procesamiento ni manipulación. Debemos cuidar lo que comemos y saber de dónde sale.

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‘‘El ser humano es un ser de luz con un cuerpo físico, eso es lo que realmente somos ’’

 

¿Qué te gusta más: investigar, enseñar, escribir o cocinar?
Todo realmente. En realidad investigar lo haces desde que te levantas por la mañana, observando y reflexionando lo que hace y dice la gente, los alumnos… No puedo decir que yo investigue porque no soy doctora ni científica ni nada de todo eso, pero sí reflexiono sobre la energía y lo comparto. Para escribir necesito un tiempo aparte, momentos de reclusión que no se consiguen en el día a día, me reservo una semana entera para hacerlo. El día a día es reflexionar, enseñar y cocinar. Hay momentos en el año en que me dedico a escribir; todo a la vez me es imposible.

 

 

¿Cómo ha influido tu experiencia inglesa en tu formación y conocimiento?
Forma parte de mi identidad. Iba a decir que es allí donde me encontré con el mundo de la macrobiótica pero no es cierto. Yo contacté aquí en Cataluña, luego en Francia durante dos o tres años con distintos maestros. Y más tarde, además de en Inglaterra, me he formado en Japón y en Estados Unidos de la mano de los mejores maestros de todo el mundo. Entender la energía, la parte energética, fue una experiencia que fui recogiendo y transformando según funcionaba en mi vida, en mí y en mi familia. También estuve diez años viviendo en Glanstombury y de los maestros de allí aprendí la función del chakra del planeta del corazón, sanación con las manos y otros ejercicios de la parte energética. Inglaterra me ha dado mucho porque es un país que en aquel momento estaba más avanzado en las cuestiones místicas. Aquí nuestra cultura se inventa dulces para las festividades para poner un dulzor del que estamos carentes. Pero no debemos buscarlo en el postre, ese dulzor debe estar ya en el primer plato. En mis libros explico cómo conseguir ese dulzor que no conseguimos con los picantes, con el exceso de sal, y es que además como ya hemos dicho no nos queremos ni nos damos abrazos. ¿Cómo no vamos a buscar dulzor? Es algo muy importante a todos los niveles de nuestro ser, aunque nos equivocamos en el lugar donde creemos que podemos encontrarlo. imagen

 

 

¿Crees que la dieta mediterránea se está perdiendo o por el contrario está mitificada?
Es una buena pregunta pues lo que se publicita no es dieta mediterránea, insisto es que es mi opinión y que cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero la están promocionando como si se redujera a jamón, a caldo, caldo albino, aceite y vino. Eso es muy escueto. Tal vez hay unos intereses, supongo que hay más beneficios crematísticos, no lo sé. Es lo que quieren vender. Lo suyo son las nueces, las avellanas, la manzana, la pera, las legumbres, el arroz… Lo que nuestros antecesores comían, todos los productos del campo. Para mí lo mediterráneo no es comer cerdo ni tomar vino. Nos venden cosas sin sentido, por ejemplo coches que corren a 300 km y luego te penalizan si corres demasiado. Enseñemos los efectos de cada cosa. No se trata de prohibir sino de concienciar, de formar. Debemos ver cómo podemos invertir ese bombardeo visual y subliminal que te invita a consumos tóxicos. Cuando como carne bebo alcohol, no quiero agua, quiero la energía opuesta… Para no beber alcohol no comamos carne. Miremos un poco el consumo de alcohol: en países carnívoros se bebe mucha cerveza por ejemplo y muy fría; en un país vegetariano como Japón tienen el alcohol caliente y en pequeñísima cantidad. Pero insisto en la importancia de la libertad.

 

 

¿Qué tiene la cocina de la abuela que no tenga la cocina actual?
Bueno, lo que tiene es tiempo, es chup chup, es recoger lo invertido, la lenteja que ha hecho chup chup me reanima como la calabaza que con tiempo de cocción se vuelve muy dulce. Yo no me he inventado nada, lo que propongo es volver a la alimentación de antes. Lo que hacían nuestros antecesores, antes de la época de la Coca-Cola y el donut. Muchas legumbres, mucha proteína vegetal. Eso queda claro en el libro de ‘‘La cocina de la abuela’’. El factor que diferencia principalmente, aunque no el único, la cocina actual de la antigua es la falta de tiempo: recurrimos a los congelados, recalentados en el microondas en envases de silicona… y si vemos un poquito el modo de hacer de las abuelas tenía que ver con el tiempo.

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‘‘Cuando regalamos tiempo a algo o alguien recogemos dulzor y eso alimenta a todos los niveles. ’’

 

 

¿Puede haber excelencia gastronómica sin atender los aspectos saludables?
Tenemos cuerpo emocional, con alimentos que necesitamos cocinaremos platos que deseamos. Haremos unas albóndigas, unos canelones y una fideuá con ingredientes moderados, con proteínas vegetales. Algo delicioso que no nos afecta ni nos altera. Los platos que propongo son muy cercanos, locales, tradicionales, con ellos no echas de menos nada. No podemos comer arroz con palillos, el arroz aquí es fácil que sea una paella pero con ingredientes equilibrados. Por ejemplo, yo siempre recomiendo sopa caliente que en un termo nos evita usar el microondas que no es necesario. Si queremos tomas verduras y cereales a temperatura ambiente también está bien. El microondas no lo recomiendo pues saca la energía de los alimentos, calienta por frotación de las moléculas, se carga la parte vibracional. Vi un artículo en que se hacía el seguimiento de dos plantas idénticas, una con agua normal y otra con agua que había sido enfriada después de haber sido calentada en microondas; con la segunda la planta a los seis días murió. No podemos alimentarnos con algo que ya ha perdido su capacidad vibracional. Entiendo que uno se lleve su comida en el tupper al trabajo y su termo con sopa y acabe con una infusión; todo eso puede ser muy bueno.

 

 

¿Cuántos libros llevas escritos?
Ocho, que en realidad son diez porque los de las algas los he ido actualizando.

 

 

¿De cuál te sientes más orgullosa?
 No te sabría decir, ha sido un proceso… Empecé con la comida energética, luego me fui a hacer proteínas vegetales; cuando vi el desconocimiento sobre las algas hice un libro sobre ellas y ya tengo una tercera versión y ocho ediciones. Luego llegaron mis hijas, mi familia y para orientar a las madres hice el volumen destinado a los niños. Seguí con el de la alquimia para dar profundidad al primero. Para atender el problema de la obesidad hice el del peso natural. Finalmente me atreví a meterme en lo emocional, y así surgió ‘‘Alimentación y emociones’’. Viendo lo que se necesitaba me fui adaptando. Éste tiene un formato ideal para reflexionar antes de dormir.

 

 

¿Cuál es el libro que recomendarías a tus lectores como el primero que deben leer cuando quieran adentrarse en tu mundo?
‘‘La cocina natural y energética’’ lo hemos actualizado, lo hemos puesto al día, es una novedad, es precioso y realmente muy completo porque hay recetas, inicios, primeros pasos, transición, todo aquello que te guía durante un par de años… hay un poco de cada cosa. Para niños, para perder peso…. es el básico. Lo recomiendo.

 

 

¿Las personas sólo se preocupan de la alimentación cuando tienen un susto a través del médico o cuando les sobran unos kilos?
Bueno, sí, pero afortunadamente hay más gente que toma conciencia. Hay gente que ha empezando con yoga y ve que no le funciona comer carne, hay gente que conoce formas alternativas… Poco a poco, tarde o temprano tenemos que topar con la alimentación que nos ayude a llevar a cabo nuestra tarea. La alimentación, como hemos dicho, nos cambia la sangre y nos lleva a encontrarnos bien. La alimentación es algo que nadie puede dejar de lado.

 

 

¿Cómo valorarías nuestra conciencia nutricional actual respecto a hace tres décadas?
 Aquí en España la evolución es fenomenal, es estupendo, lo vemos muy a menudo, quizá en otros sitios estaban más evolucionados pero aquí hemos cogido el ritmo. Vamos a Biocultura y a otros eventos y lo podemos palpar. Aunque hay también algunas dietas que aparecen cada año que son malas para el organismo, que nos llevan a un callejón sin salida, dietas y curas que tienen un aspecto espectacular, la mente está ávida de cosas extremas, nos gustan. Lo que yo promuevo es sencillez y eso resulta menos atractivo pero luego como lo espectacular falla debemos adentrarnos en lo básico, lo de toda la vida, lo que la tierra nos da.

 

 

¿Qué libro has leído o leíste en el pasado que te ha marcado?imagen
 Uf, muchísimos libros alternativos, por ejemplo de Eckhart Tolle: ‘‘El silencio habla’’ o ‘‘El poder del ahora’’. Son libros simples. Es un maestro que a mí me inspira mucho. Es muy profundo, con una frase te toca la fibra interior, te toca mucho.

 

 

¿Cuál es tu receta favorita y por qué?
Eso me lo preguntan mucho, y no puedo contestar porque depende de cómo esté de energía en cada momento de lo que necesito. Un día mi receta favorita será un potaje de lentejas calentito como otro día puede ser una compota de manzanas. En el mundo de la energía nada es estático, todo vibra, todo se mueve, y un día puede ser el opuesto al día siguiente. Cada día hay diferencias, un día estoy más relajada o más activa, un día hace frío otro llueve. No tenemos que mirar el calendario, hay que ver el propio cuerpo sin que necesariamente coincida con el calendario. Lo más importante es saber cómo esta uno, qué es lo que necesita y saber proporcionárselo, es trascendente, escuchar la llamita interior, ver si está fría o caliente, si es grande o pequeña, si tiene suministro o no. A nivel general me gustan los platos dulces de verduras, un puré de calabaza, cosas así, pero cada día es diferente.

 

 

¿Qué consejo les darías a nuestros lectores para ser más felices?
Escuchar, que la persona escuche el idioma y los mensajes del cuerpo. Que no haga la alimentación con la mente porque la mente es un cuerpo que no tiene sistema digestivo. Las emociones tampoco tienen sistema digestivo, sólo lo tiene el cuerpo físico. Que prueben distintas cosas para que vean las reacciones, cómo les sientan las cosas porque con la mente no se puede juzgar la alimentación que requiere el cuerpo físico. La mente tiene un idioma diferente al físico porque es vibración, el físico es sólido y tangible y equiparar el físico con la mente es una equivocación. Para escucharnos necesitamos silencio interior. Si vivimos con ruido y adrenalina y Coca-Cola y carne eso nos dará adrenalina y mucho ruido y no podremos escuchar nuestra vida interior; debemos tratar de rodearnos de una vibración menos fuerte y más centrada para mejorar el diálogo interior.

 

 


 

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