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CONFERENCIA CON CHRISTIAN FLÈCHE

 

Un viernes por la tarde, con la ciudad de Barcelona inmersa en la celebración de una victoria deportiva, entra en una sala de conferencias de un centro comercial un señor con una actitud serena, mirada curiosa y una camisa desenfada. Se trata de Christian Flèche, el creador, con Philipe Lévy, de una técnica terapéutica que afronta las causas particulares de la enfermedad: la Descodificación biológica o Biodescodificación. Enfermero Diplomado, Máster en PNL, formado en hipnosis, ciclos biológicos memorizados y psicogenealogía, es un hombre apasionado e inteligente. .

 

Su intervención, magistralmente traducida del francés, la inició diciendo: ‘‘Bienvenidos a este espacio de sorpresa’’. Sin los aspavientos de otros comunicadores de corte más anglosajón, supo muy bien intercalar explicaciones más técnicas sobre procesos biológicos, fisiológicos y orgánicos con ejemplos e historias que llegaron a ponernos la piel de gallina. Como el caso de una anciana afectada gravemente por un cáncer de huesos que recuperó su emocionalidad, sus ilusiones, la relación con su hija y su afición al dibujo cuando encontró un espacio de acompañamiento y atención por parte del joven Flèche. Él era el enfermero asignado para un tratamiento domiciliario de administración de morfina. Otro ejemplo impactante fue el de una chica con cáncer de mama que con la terapia pudo relacionar su mal con un episodio remoto en que un profesor intentó abusar de ella. ‘‘Una emoción negativa es el trazo consciente de una necesidad insatisfecha’’. En el caso de la anciana, una necesidad de comunicación, diálogo y amor por una tarea; en el de la joven aquejada de cáncer de mama, de seguridad y respeto.
El acompañamiento de personas en sus últimos días ayudó a Flèche a comprender cuán preciosa es la vida, así como la importancia de ser auténtico. Se trata de: ‘‘Dejar de ser el que no eres, para ser’’. En el turno de preguntas nos agasajó con una historia sobre un árbol al que le pedían un fruto que no era el suyo propio: la infelicidad que produce cuando esperan de ti cosas que no son las tuyas y la pérdida del valor intrínseco de la aceptación de lo que sí nos es propio.
Hace ya tres décadas el joven estudiante de enfermería se preguntaba por qué personas aquejadas de la misma enfermedad, en el mismo estadio y sometidas a un mismo tratamiento sanaban y otras no. Unas pueden gozar de una cierta calidad de vida y evolucionar, otras se cronifican y otras mueren. Fue interesante escuchar también que se producen comúnmente dos errores al pronosticar la curación o no de las enfermedades: decir sí (‘‘Esta enfermedad se cura’’) y decir no (‘‘Es una enfermedad incurable’’). El sí es omnipotente; el no, derrotista. Sea cual sea la técnica, todas las enfermedades, incluso las más letales (leucemia, inmunodeficiencias graves, autismo,…) han visto su remisión en algunos pacientes. ¿Por qué?

‘‘La enfermedad posee una inteligencia biológica pero se adapta a un momento que ya no existe’’

Nuestro cuerpo físico, psíquico, emocional y energético contiene todas las preguntas y todas las respuestas. El Sr. Flèche explica que del mismo modo que el cuerpo expuesto al sol desarrolla un mecanismo defensivo activando la melanina y haciendo que nos pongamos morenos, la enfermedad es el resultado de ciertos principios biológicos. Los síntomas son la reacción de adaptación a un acontecimiento extraño que se enquista con el tiempo. ‘‘Cada síntoma indica de manera precisa el origen del problema. Al conocerlo, el enemigo puede convertirse en nuestro más preciado aliado’’. Nos explicó que el cuerpo tiene una naturaleza biológica en que las células se constituyen en órganos, que a su vez pertenecen a sistemas, y todo el compendio está permanentemente adaptado a la supervivencia (como cuando consume la grasa acumulada en momentos en que se ha acabado la glucosa de la última ingesta).
Nos contó la historia de una colegiala castigada a lucir su ropa interior en la cabeza por orinarse encima tras ser rechazada su petición de acudir al baño. Cuando llegó a Flèche el síntoma era la expresión del dolor, la vergüenza, la suciedad y la tristeza que había experimentado en esa ocasión muy arrinconada en la memoria. También la de Antonio, un hombre con una vida perfecta que desarrolló un eczema muy rebelde después de que su mujer olvidara una cita que tenía concertada frente a un cine. Hacía 20 años, un viernes tarde, los padres de Antonio, ansiosos por salir de la ciudad, olvidaron pasar por el colegio a recoger a su hijo pequeño. O el estremecedor caso de un niño daltónico incapaz de distinguir el color rojo, que era nieto de unos emigrantes rusos que presenciaron la barbarie sanguinaria de la Revolución rusa, habiendo escapado pisando charcos de sangre.

‘‘Todo lo que es expresado no queda impreso en el cuerpo’’


Según el terapeuta francés hay dos tipos de traumas: los desencadenantes y los que programan la enfermedad. Con el pasar de los años las experiencias traumáticas propician que cerremos nuestro ámbito de actuación, que reduzcamos nuestros intereses, como si caminásemos en un espacio minado. La terapia de descodificación desactiva estas experiencias, generando un espacio de conciencia y un espacio de acción. Es un espacio de intimidad que puede complementar tratamientos médicos convencionales y psicológicos. Se trata pues, de una terapia exigente porque persigue el reencuentro con uno mismo, el dejar de mentirse.

‘‘Yo no curo enfermedades curo enfermos’’


Como explica en su nuevo libro ‘‘Descodificación biológica’’, publicado por Gaia: ‘‘La idea general de la Descodificación Biológica de las Enfermedades es que todo síntoma es, en primer lugar, un mensaje, una información, y en segundo lugar una solución’’. En el compendio terapéutico que administra usa la escucha, la metáfora, la intuición y la creatividad. Es autor de casi dos decenas de volúmenes, de los cuales en España sólo hay publicados cuatro, siendo el más conocido ‘‘El Cuerpo como herramienta de curación’’, de la editorial Obelisco. Es formador y coordinador de formadores de su técnica, la que persigue  identificar el origen emocional de las enfermedades. De hecho éste es el título de otros de sus libros publicados en España, que funciona como una guía práctica para identificar la causa psicológica de los trastornos de la salud. Como nos fue contando, a su entender, nuestro cuerpo es poseedor de todas las claves de la enfermedad: su origen, su evolución, su tratamiento y su prevención. ‘‘La Descodificación Biológica Original busca encontrar la causa emocional de la enfermedad y/o el programa de origen puesto en marcha a nivel celular o cíclico a fin de tomar conciencia y optar, si la persona quiere, a cambiar el programa que ha desembocado en enfermedad’’.
Resultó un placer escucharle pero como todo tuvo que terminar. Acabó con una frase optimista (‘‘Toda desgracia compartida disminuye la mitad y si sigues compartiendo desaparece y la alegría será doble’’.) y después de las preguntas se adentró en una ciudad que estaba enloquecida por la fiesta.





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