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BARCELONA INSPIRA CONCIENCIA: DIÁLOGOS PARA UNA SOCIEDAD EN NECESARIA EVOLUCIÓN
(Texto y fotos Emma In para Karma)
El 29 de noviembre, mientras todo el país parecía paralizado por un encuentro deportivo, Barcelona “inspiraba consciencia”. En el maravilloso marco del Palau de la Música, más concretamente en el auditorio llamado Petit  Palau, un nutrido grupo de personas se encontraba para reflexionar, aprender y disfrutar en comunión. Un extraordinario compendio de propuestas permitió que las artes plásticas, las musicales, las interpretativas y el conocimiento académico trascendente se pusieran al servicio de la creación de una nueva manera de ver las cosas. En el escenario dos esculturas de Raquel Cohen de la serie “Mandalas de luz” conseguían traspasar la función estética y contribuían a crear una atmósfera particular que se confirmaría a lo largo del dilatado acto.

La bienvenida, original y sorprendente, vino de la mano del polifacético actor Adrià Font, quien a modo de monólogo (a veces duplicado) nos invitó a seguirle en su periplo en la búsqueda del conocimiento. En la parte central del encuentro el protagonista fue el diálogo entre la filósofa María Toscano y el físico David Jou. Ambos catedráticos de su especialidad y, además y respectivamente,  con un largo bagaje teológico y poético. Con la dinámica del excelente divulgador de sentido común que es Xavier Guix (psicólogo, comunicador y autor de diversos libros) el encuentro de los dos expertos resultó especialmente fructífero.

Se escapa de esta crónica la posibilidad de transcribir todo lo que se dijo en este interesante encuentro. La experiencia docente de ambos invitados, más su dominio de los temas desarrollados, les permitió ser claros a pesar de la profundidad de los conceptos manejados. Si se me permite, destacaría  la importancia concedida, por los tres protagonistas del diálogo, a la experiencia como paso imprescindible de la consciencia.
Atrás queda la primacía absoluta de lo mental que impregnó la cultura del conocimiento durante siglos. Tal idea podría subsumirse en la frase “la información por sí misma no es consciencia” y “la experiencia del misterio - expresión que podría asimilarse a Dios - va más allá de un cúmulo mental”.   Son de subrayar las palabras de la profesora Toscano, en las que promovía la aceptación de lo corporal frente al rechazo secular que no reasumía al cuerpo como parte de la fuerza del alma humana.
En otro orden de cosas, podríamos entender que la oración y la meditación son formas de la física cuántica aplicada, que al conectarnos con esa presencia trascendente y común a todos,  también son, en última instancia, prácticas colectivas. Y sólo en la colectividad, en el espíritu de comunidad, se encuentran las salidas a los grandes problemas que nos asaltan, a los horrores que cotidianamente reflejan los periódicos. Es la renuncia al individualismo y la búsqueda conjunta  de sentido las que hacen que la búsqueda en sí misma ya tenga un sentido. Atrás quedan también las oposiciones entre clasificaciones académicas que hacían incompatibles la ciencia con la mística, el arte con el saber, o la filosofía con la poesía.
Decía el catedrático David Jou que la materia se había entendido como  algo cerrado y hermético, y que gracias a los avances en física cuántica la materia se ha convertido en un fascinante conjunto de interrogantes.

La profesora Toscano reconoció que el ser humano se siente incómodo con la infelicidad y parte de esa infelicidad proviene de las corazas que nos aíslan tras los acontecimientos de un siglo convulso que necesita una espiritualidad renovada.  Sólo la búsqueda de la unidad, el reconocimiento de nuestra pertenencia a un todo y el esfuerzo en pro del bien común pueden convertirse en el motor de la civilización. Las siguientes preguntas del entusiasmado moderador, más las formuladas por parte del público, enriquecieron una velada que satisfizo al auditorio. El colofón vino de la mano de la maravillosa música  de Oriente y Occidente, interpretada con instrumentos de cuerda de aquí y allá (violín, violoncelo, viola y sitar). Y cabe destacar la particular sensación derivada de escuchar  los maravillosos cuencos de cuarzo, tocados por Sandra Orús y  Xavier Bellón.
Con los ecos de la música, las palabras y las imágenes percibidas en las tres horas anteriores, me fui a disfrutar de la fachada del magnífico Palau de la Música. Allí frente a la obra de Domènech i Muntaner  pensé que la belleza, el pensamiento creativo y la consciencia inspirada traspasan el tiempo y el espacio, y nos permiten superar los más grandes desafíos.
http://www.inspiraconsciencia.org/