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REVISTA DIGITAL PRODUCTOS KARMA

 
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EL CUENCO TIBETANO
El sonido del cuenco tiene la capacidad de llevarnos a lugares donde reina la más intensa paz. El cuenco tibetano es el objeto energético que, con su vibración, nos ayuda a conseguir cosas sorprendentes.
SONIDOS INTERACTIVOS
Somos vibración, y por lo tanto somos capaces de alterarnos simplemente con escuchar o percibir una vibración diferente, como el sonido del cuenco.

Siempre se ha dicho que el cuenco no es un elemento mágico, sino que funciona como un conductor espiritual, un elemento que pueden revertir situaciones, cambiar estados y modificar ambientes, todo con un simple sonido. Es evidente que la magia del cuenco es muy especial.

Los sonidos son la vía perfecta para interactuar con todo aquello que nos rodea pero que nos es invisible. Si, además, ese sonido está producido por un instrumento sagrado, tal como un gong, una campana o un cuenco tibetano, la energía es incluso mayor.
El sonido del gong es perfecto para el recogimiento. Luego de cada golpe de gong, una vibración muy poderosa viaja por el ambiente. Ningún ser vivo puede escapar a su influjo.

Las campanas, por su lado, se utilizan especialmente durante las ceremonias religiosas de diferentes credos, pues se considera que su sonido actúa como purificador de la energía que hay en el ambiente.

El repicar de la campana previo a un ritual mágico es un anuncio de que éste va a empezar, ya que a través de su sonido, las impurezas del aire se alejan. Las entidades invisibles que capaces de perturbarlo se han ido. El cuenco tibetano, como veremos, es un mundo diferente.
SONIDOS MÁGICOS
Como sabemos, hay cuencos de distintos tamaños y grosores. Cuanto más delgada sea la pared, más penetrante será el sonido que emita. A pesar de ello, la calidad del sonido está también relacionada con la magia y la unión que se forme entre la calidad vibracional de quien lo oye y la del cuenco. Aquí nos centraremos en el estudio del típico cuenco metálico que se puede encontrar en la mayoría de las tiendas especializadas y en las que venden instrumentos étnicos.

Evidentemente, el cuenco tiene, en sí, un cierto poder, pero necesitará nuestra ayuda para llegar a canalizar toda su energía. En otras palabras, si damos un simple toque al cuenco en el salón de casa, oiremos un sonido penetrante, acampanado, y no mucho más. Sin embargo, si nos concentramos, focalizamos y relajamos nuestra mente, y utilizamos el sonido del cuenco para lograr un objetivo determinado, es muy distinto.
DOS SISTEMAS
Hay dos maneras de hacer que suene el cuenco tibetano. Una está pensada para que el sonido aumente en intensidad poco a poco, mientras que la otra es mucho más impresionante, debido a que el sonido se genera de manera instantánea.

El primero, llamado sistema de rodillo, supone sostener el cuenco con la palma de la mano, evitando que las yemas de los dedos toquen el metal. Con la otra mano se coge la baqueta o maza que normalmente viene con el cuenco. Se pega la baqueta al borde y se realizan giros muy lentos alrededor de la “boca” del cuenco. A los poco segundos sentiremos que empieza a producirse un suave sonido, que se incrementará mientras sigamos girando la baqueta. Una vez que hayamos alcanzo un nivel alto, separaremos la baqueta del cuenco. Permaneceremos atentos al sonido y, cuando ya no se oiga nada, comenzaremos otra vez.

La otra técnica, llamada del golpeteo, se basa en sostener el cuenco en una mano o colocarlo en una superficie firme, y darle uno o varios golpes suaves para que genere sonido rápidamente.

DIFERENTES USOS
A medida que el sonido del cuenco va surgiendo, se transforma en el mejor aliado para realizar ejercicios de respiración, concentración y meditación, debido a que, mientras el sonido crece, lo mismo hacen nuestra energía y pensamientos. Sin embargo, si lo que precisamos es un sonido que acompañe unos ejercicios de mayor impacto y más rápidos, como por ejemplo disipar la acumulación energética en un individuo o habitación, tenemos que utilizar el golpe de cuenco. Éste nos da la posibilidad de llamar la intención, e incluso potenciar una orden. En ambos casos, lo aconsejable es permitir que el sonido se apague antes de comenzar otra vez.
El cuenco se puede utilizar de mil maneras, todo depende de las necesidades de la persona. En general, diremos que con su sonido podemos potenciar la relajación corporal, canalizar o activar alguno de los chakras (centros de energía vital), liberar bloqueos energéticos (ya sean provocados por traumas, miedos o inseguridades), posibilitar la concentración necesaria para realizar una visualización creativa u otra clase de ejercitación psíquica. También hay otras aplicaciones, aunque tal vez más esotéricas, como: controlar la energía de una habitación o limpiarla antes de la realización de una ceremonia, relajar un ambiente cargado donde se ha producido una pelea, etc. 
LA PURIFICACIÓN DE LAS ESTANCIAS
Si sentimos que alguna habitación del hogar ha dejado de ser agradable, también se puede purificar con el cuenco. El primer paso es realizar una limpieza clásica, que incluya barrer y fregar el suelo, abrir bien las ventanas para que circule el aire, y quitar todo lo que esté roto o fuera de su sitio. Tenemos que hacerlo pensando siempre que con el orden y la limpieza de la habitación también limpiamos y mejoramos un aspecto de nuestra existencia.

Una vez realizada la purificación física, nos ocuparemos de la psíquica y la sonora. Para ello, volveremos a cerrar las ventanas y también las puertas de la habitación. Nos ubicaremos en el centro de la estancia, y desde ese lugar haremos sonar el cuenco a través del sistema de rodillo antes explicado. Pensaremos que, cuanto más crece el sonido, más lo hace la energía. Luego de dos o tres minutos de realizar este ejercicio sonoro, abriremos una vez más las ventanas y, desde el centro de la estancia hacia la ventana, haremos sonar nuevamente el cuenco con el objetivo mental de que la energía negativa se disipe.
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Cuenta una leyenda que el primer cuenco fue forjado con la ayuda del fuego de un dragón
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El ritmo y la cadencia del sonido del cuento nos conectan con lo atávico.
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CÓMO DESBLOQUEAR LA ENERGÍA
Si lo que necesitamos es que la energía de nuestro cuerpo se desbloquee, nos sentaremos en una estancia tranquila con la espalda bien recta. Pondremos el cuenco encima de la cabeza, mantendremos los ojos cerrados y haremos respiraciones profundas durante dos o tres minutos. Una vez pasado ese tiempo, concentraremos toda nuestra atención en la parte superior de la cabeza, en el lugar donde se encuentra el cuenco. Sin perder la concentración, golpearemos suavemente el instrumento.
Cuando comience a sonar, centraremos la atención en su vibración e intentaremos imaginar que el sonido fluye a través de toda la columna vertebral. Luego de realizar tres golpes experimentando el efecto fluido del sonido, nos concentraremos en soltar y destrabar cualquier clase de energía negativa. Daremos un cuarto golpe y buscaremos la sensación de que nuestro cuerpo se abre con la vibración. La práctica finaliza al quitar el cuenco de la cabeza. Conviene luego tumbarse un par de minutos para relajarse y dejar que la energía fluya. Se puede hacer este ejercicio cada vez que una situación nos resulte desagradable, y como método de prevención, una vez a la semana.
EMOCIONES CONTROLADAS
Cada vez que nos enfrentamos a una discusión o una pelea, la vibración del corazón se resiente. Una ruptura de pareja, e incluso la ansiedad que produce el hecho de no saber si, aunque damos amor, somos correspondidos, hacen que nuestras vibraciones se modifiquen. Una manera de tranquilizar las emociones es tumbarnos de manera relajada, dejar la mente en blanco y proceder a una respiración relajante. Luego de un par de minutos, pondremos el cuenco sobre el plexo solar. Repasaremos qué es lo nos molesta y daremos un golpe al cuenco, pensando que mientras emite su sonido, nuestro bloqueo se dispersa, liberándonos.

En este ejercicio son necesarios de tres a cinco golpes de cuenco, siempre pensando que, más allá de cómo se solvente el problema, en adelante estaremos en disposición de afrontarlo de forma más sosegada.
EL CUENCO Y EL AGUA
La relación entre el cuenco y el agua es muy especial. Mientras vibra, el cuenco puede retener el líquido elemento, y ello le da una energía particular. El agua del cuenco puede ser muy útil para relajar nuestro cuerpo, darnos una sensación de relajación y promover un mejor descanso. Si experimentamos inconvenientes a la hora de conciliar el sueño o inquietud durante la noche, tenemos que colocar agua (del grifo o de botella) en el cuenco hasta la mitad. Luego realizaremos varios giros en la boca del cuenco para que emita sus sonidos, que cargará el agua de energía y vibración. Antes de acostarnos, beberemos esa agua. Y mientras lo hacemos, pensaremos que el líquido ha sido elaborado con el objetivo de conseguir un mejor descanso. Evidentemente, antes de realizar este ejercicio debemos limpiar perfectamente el cuenco.

El cuenco tibetano, mediante su sonido,  nos puede ayudar a canalizar la energía.
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